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A MALENA Malena me cantó como ninguna con versos del suburbio perfumados, trinos de alondra en su infancia quebrados por un romance triste y sin fortuna. Malena me cantó como ninguna, sombra, dolor y pena entrelazados frío, sal y recuerdos desgarrados alcohol y bandoneón, todos a una. Negros sus ojos son como el olvido labios apretados como el rencor rumores de tango jamás vivido en sus manos palomas y una flor. Malena solloza con gris gemido ladran los fantasmas de su dolor.
Angel M. González
JAMAS, JAMAS
Al dulce son del fuelle arrabalero nació un tango mecido en los suburbios, nostalgia, desazón, pasados turbios, son notas de dolor del callejero. Compadrito embozado en su sombrero lejos de la razón y otros disturbios, pebetas de carmín y tintes rubios, malevos con facón, áspid certero. Su encanto nos envuelve eternamente danzando en nuestras almas día a día, fundiendo en uno corazón y mente. Jamás fue una batalla tan baldía, jamás, jamás un cuerdo fue un demente, jamás el tango muere en la porfía.
Angel M. González
LA MAESTRA Entrelazando bromas y sonrisas nos mostró los secretos de esta danza y son, hasta donde la vista alcanza los celos, las rencillas y las prisas los que han de ser barridos por las brisas hasta llegar al mar de la bonanza. Huyamos de la fácil alabanza, no seamos el centro de las risas, busquemos por doquier soñar primero y escuchar los acordes envolventes dormidos bajo el ala del sombrero. Estos son mandamientos inherentes que deben dirigir al buen tanguero y aplicables al resto de las gentes. Angel M. González
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