TITA...LA MERELLO...¡LA DE TODOS!
Se nos fue, para quedarse para siempre entre nosotros, horas antes del Nacimiento de Cristo, de Jesús... del hijo de Dios, un 24 de Diciembre de 2002. Su lugar de destino: la diestra del Señor. Porque sus pecados, siempre... siempre fueron redimidos.
No nació en un pesebre, pero se crió en un orfanato, un asilo, y allí conoció el hambre y el miedo. Mamó abandono y soledad.
Hasta los 20 años fue analfabeta, no sabía leer ni escribir; su escuela tuvo nombre: Caminar por la Vida.
Vida azarosa y de penurias, que forjó un carácter rebelde, contradictorio, avasallador, inquietante y con cierta dosis de misterio.
Escapa a toda definición simple. Simplemente tuvo la mayor de las virtudes: ser leal a sí misma.
?Se dice de mí? no se escribió para ella. Es ella. Es Tita mostrándose. Es su mejor Biografía.
Cuantas veces habrá preguntado... "Dónde hay un mango, Viejo Gómez". Cuantas veces habrá deambulado entre las "Nieblas del Riachuelo" queriendo ser querida. Cuantas veces, como Discépolo, observaron y vivieron "la soledad internacional" del que está solo.
Cuantas veces, como a Enrique Santos, "la panza que es reina", les alertó que "el verdadero amor se ahogó en la sopa". Cuantas veces... cuantas veces Laura Ana fue "un arlequín que salta y baila para ocultar un corazón lleno de pena". Pena no sólo propia; pena por los demás.
En uno de sus últimos reportajes, manifestaba: "...el hombre es un Cristo", "el hombre que busca trabajo es un Cristo..", "no hay tiempo de pensar en Cristo...".
Como en una regla de tres simple, como en una sencilla ecuación matemática, la conclusión es obvia: ¡no hay tiempo de pensar en el hombre sin trabajo!. Al cumplir sus 98 años, dijo: "Antes de irme de este mundo, quisiera ver a la Argentina otra vez de pie". La Argentina se pondrá de pie, dejará de trastabillar, cuando el hombre sin trabajo lo obtenga, abandone esa cruz, ese suplicio, y como Cristo resucite a la vida.
Más de un "ilustrado", si sintiera como sintió "La Merello" dejaría de ser un analfabeto social y humano, y como ella, ganaría ese lugar de privilegio: el Cielo.
Estas apreciaciones, últimas en su vida, no son el producto de ser una "vieja sabia" o de una "sentenciosa senil", ni por asomo el resultado de la "angustia añosa" o de "cansancio vivencial". Es de siempre.
Terminaría en 1955, trabajando en parques de diversiones, por pensar de idéntica manera, siempre igual.
Puede incluírsela en la interminable lista de "malditos" en la historia argentina. Se pretendió con ella, hacer lo mismo que con muchos otros... condenarla al silencio y al olvido. Fue en vano.
El tango no puede ser condenado, y Tita es la mujer hecha tango, el tango hecho mujer.
El tango, al decir del Viejo Discepolín, "es una mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausenci".
El dolor apesadumbra, da rabia y estalla, se hace acción y canción, y la canción da fe, ganas, impulso de seguir, de no abandonar y de estar. La ausencia no es la física, la del otro o de la otra, es la ausencia de valores, de justicia. Es la ausencia de la razón.
Esa es la "mezcl" tango. Esa es la "mezcla" Laura Ana "Tita" Merello.
Como condenarla, si hacerlo, es condenar la vida misma.
Pobres miopes; pobres "visionarios" de la realidad; pobres espíritus soberbios aquellos que pensaron castigarla con el ostracismo.
El silencio de los inocentes es un grito que aturde, un alarido estremecedor, un clamor de multitudes. Un resurgir impetuoso.
Y Tita resurge con entereza, con pasión, con fuerza. Puertas cerradas, sacrificios y sinsabores quedaban atrás.
La discografía, la radio, el cine y la televisión, son ámbitos propicios para su quehacer. Se la escucha cantar. Se la escucha decir.
Se introduce en las familias como una más. A las mujeres les estremece el oído "hacete un papanicolau...". Ayuda a salvar vidas con diagnósticos tempranos.
Da consejos. No se calla. No puede callar, porque sabe que el que calla otorga. Y ella es Pueblo, y los pueblos no otorgan, sencillamente esperan.
Como Gardel y como Evita, ya es un mito. Mito, no como un fábula o una ficción, sino como una alegoría, como una figura rectórica, como un ícono sagrado.
Ana Laura... Tita... La Merello, la de todos. La de todos los que sentimos y pensamos que lo nuestro es nuestro, no por un rato, no por un efímero momento, sino por siempre.
Y lo profundamente nuestro, Nuestro, con mayúscula, es nuestra cultura nacional. Aquello que nos da identidad, pertenencia y presencia.
"Arrabalera", la carancha de "Los Isleros", "Filomena Marturano", o aquella de "Mercado de Abasto", "La Fuga", "Guacho", "Para Vestir Santos" o "Amorina" es Tita en sus más diversos matices; es su propia vida mostrada de diferentes maneras.
En sus cantos, en sus decires, en sus escritos o en sus interpretaciones, todos alguna vez nos vimos identificados, seguiremos identificándonos. Por eso es que La Merello no se fue.
Se quedará por siempre. Siempre que haya un argentino que se precie de tal.
Osvaldo Vergara Bertiche
Rosario, Argentina
Quedan reservados todos los derechos.
COMO NACIÓ EL TANGO "SE VA LA VIDA"
"En 1929, el violinista Edgardo Donato, le acercaba a la letrista María Luisa Carnelli -que firmó sus tangos como "Luis Mario"- un tango que acababa de componer. Y, con ese tango, un negocio. Ocurría que cierta firma de sanitarios le había ofrecido quinientos pesos por un tango de propaganda lo cual no era extraño desde los ya para entonces lejanos días en que Angel Villoldo había compuesto los que tituló "Gath & Chavez" o "Pineral".
María Luisa puso manos a la obra y, en poco tiempo la publicidad, en tiempo de tango estuvo concluída. El inconveniente fué que el músico y el comerciante tuvieron diferencias y el tango quedó en la nada. Al igual que los quinientos pesos. Con todo, Donato no se desanimó y le propuso a su colaboradora escribir una nueva letra...
Esa segunda letra se tituló "Se va la Vida" y resultó una reacción contra tanto buen consejo que los letristas venían dándoles a las chicas de barrio: decía en una de sus partes: "...se va la vida, se va y no vuelve/ escuchá este consejo:/ si un bacán te promete acomodar.../!Entrá derecho viejo!". Y termina diciendo " ! no pensés en dolor ni en virtud!, !Viví tu juventud!".- En tal desenfado radicó el éxito que inmediatamente ganó la obra.
Pensamos que el revuelo hubiera sido mucho mayor si el público descubría que el consejero era... ¡una mujer que de ése modo guiaba a otras mujeres! El estreno corrió por cuenta de Azucena Maizani, que asimismo lo difundió en España, donde llegó a ser uno de los tangos más pedidos, junto a "La Cumparsita " y "Adios Muchachos".
Nota enviada por: Gloria Ma. Seghezzo
"DEL TANGO PROCAZ AL PACATO"
El profesor de la UBA Gustavo Varela analiza los comienzos del tango y explica cómo mutó de música prostibularia a discurso moralizante.-
¿Cómo es el paso del espíritu procaz y festivo del tango de los primeros años, a su versión decente e higiénica de principios del 1900?.
El tango trasciende la frontera prostibularia cuando se va a París en los primeros años del siglo XX. Entonces recibe una carta de ciudadanía moral para que sea aprobado, lentamente, por la sociedad porteña, que miraba a Francia como la Meca de lo que era "culturalmente aceptable". Paralelamente, el inmigrante ya no es un nómade sino que se va integrando a las estructuras sociales y económicas del país, funda una familia, tiene hijos. Toda una industria cultural se monta alrededor del tango: se venden miles de partituras, se abren nuevos salones, aparece una incipiente industria discográfica. El baile va perdiendo la procacidad de orígen, se hace liso y, para mantenerse vivo, se higieniza.
-Si en sus comienzos el tango cantaba al erotismo, ensalzaba los vicios y festejaba la vida prostibularia en general, ¿qué temas lo reemplazan al entrar a los salones?.
Los primeros títulos de los tangos son festivos y desprejuiciados: "Dos sin sacarla", "Afeitate el 7 que el 8 es fiesta", "Tocámelo que me gusta", "Sacudime la persiana". Algunas letras de Villoldo son tan procaces que hasta hoy producirían escándalo. El tango se limpia de su orígen prostibulario cuando funda todo un universo de valores morales: la madre, el barrio, los amigos, el amor, la dignidad. Todo lo que lleva al descontrol es peligroso, la alegría prostibularia se pierde y la tristeza comienza a ganar terreno. Hasta el tango se acusa a sí mismo de maldito porque su música es capaz de conducirnos por un camino inmoral. (...)
- Según su enfoque, en ese cambio es central la representación de la mujer.
Sí,Angel Villoldo escribe "La Morocha" en 1905. En la letra, es la voz de una mujer la que habla "Soy la morocha argentina, la que no siente pesares y alegre pasa la vida con sus cantares". Pero además tiene mirada ardiente; en ella el amor no es inocencia sino fuego. Tanto fué el éxito que las mujeres se teñían el pelo y se pintaban la cara para parecerse a ella.
Años después, con el tango canción, la figura femenina se moraliza: por un lado el bien, el ideal, es decir, la madre asexuada y pura, y la novia, pretendiente de la misma pureza.
- Y por el otro...
Por el otro, el mal, la mujer de la vida prohibida y tentadora, aquella que toma champán y baila el tango, que muestra su alegría en el cabaret para esconder la desdicha de ser una perdida. El tango la condena a un destino de caída irreparable: su felicidad es falsa, transitoria; el desenfado de la juventud se paga con desgracias. Es la imágen de La Rubia Mireya (...).-"
Estracto de una nota de Gustavo Varela, profesor de Filosofía y músico. De ese doble interés surgieron varias iniciativas, entre ellas el Seminario El Tango, la genealogía, la historia, del que está a cargo en la carrera de Cs. de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Además da clases en la Universidad del Cine.
Colaboración de Gloria Ma. Seghezzo
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