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BAILES

Con el Baile del Dragón
en Cataluña y Valencia,
en Barcelona exhibiendo
la brivia por compañera.

Efectuado en Villafranca
del Panadés, o ya en otra
localidad catalana:
echa fuego por la cola,

por las puntas de las alas,
y por las fauces. Asoma
por el hombre que lo lleva
y en octosílabos nombran

los versos de este romance
que se asemeja a las coplas
con que se viste la vida
desde que el tiempo es historia.

En el "Baile de la Pila"
un contrapàs nos convoca.
Lo bailan sólo los hombres
en acrobática forma,

trepando fila por fila
como se vio en Tarragona
cuando con Xiquets de Valls
comentábamos la cosa.

La Danza de las Gitanas
la bailan cuatro parejas
de hombre y mujer, y otro hombre
que en el centro se presenta

sosteniendo un largo palo
de entre tres y cuatro metros
del que están pendiendo cintas
de coloridos diversos.

Los bailarines, tomando
las cintas para mostrarlas,
al ejecutar los pasos
y evolucionar la danza

se muestran entrecruzándose,
y alrededor de ese palo
forman un bello tejido
que en sí es todo un espectáculo

por el color de las cintas
que entre sí van combinando:
como en Jujuy -Argentina-
en tradición conservado.

Con singular maestría,
según cuenta el diccionario,
los bailarines deshacen
las cintas en varios pasos,
sin que las cintas se enreden
como cuando comenzaron.

La música de esta danza
tiene corta introducción;
la sigue una primer parte
en ritmo de jota al son,

seguida a su vez por otra
pero con ritmo de dos,
que el ternario y el binario
dan buena combinación.

Las dos partes constituyen
en un modo musical
una bella muestra única
catalana popular.

Al instrumento que tocan
por "gralla" lo han de nombrar,
y esa especie de dulzaina
es la que nos va a endulzar.

Baile de los Cabezudos,
pariente del de Gigantes,
pues mientras en estos entran
unos altos personajes

que movidos por un hombre
dentro de cada muñeco
que irán haciendo bailar
con los hombros sosteniéndolo,

y la cabeza también,
aquellos otros en cambio
representan personajes
muy nítidamente bajos,

pero con una cabeza
de tamaño extraordinario
por cuyo motivo son
lo grotesco y ordinario.

En Cataluña y Valencia
algo de eso se conserva.
Y en estos prosaicos versos
pues algo de ello se cuenta.

Está el Baile de los Diablos
en catalanes poblados,
donde en la coreografía
van los hombres disfrazados,
como su nombre lo indica,
naturalmente de diablos.

Característico baile:
continuo lanzar de cohetes
que se llevan colocados
-para que todos se enteren-

en los extremo de mazas
de madera, procurando
-en la evolución del baile-
no interrumpir sus disparos,

espectáculo que visto
al anochecer cerrado
produce un grandioso efecto
que diríamos fantástico.

En la cuadrilla figuran
notoriamente invitados
la Diablesa, Lucifer,
Satán, y otros endiablados,
dialogando en versos suyos,
infernales, bien de diablos,

con tambores destemplados
todo el tiempo acompañados,
siempre con el mismo ritmo
que a su compás van sonando.

El Baile de los Enanos
(Baile de los Cabezudos)
ya se vio en este romance
son parte del mismo mundo.

El Baile de los Gigantes,
general en toda Europa,
también lo ha de dar España,
y Cataluña lo evoca.

Los bailarines, munidos
de unos grotescos muñecos
de gran talla que inspiraron
el baile que llaman ellos

de Gigantes: regocijo
de grandes y de pequeños
en fiestas, en procesiones,
y en etcéteras diversos.

La música se acompaña
de tambor y caramillos.
Con ello es que se ha logrado
el mentado regocijo.

Baile de los Valencianos:
Xiquets de Valls se ha de ver.
Preguntarlo a Margarida
de Ciudad de Sabadell.

Balinistas, balinistas:
vuelvan a escribir, poetas,
la letra para los bailes
que necesitan más letras.

No por eso bailotear:
bailar sin un ton ni un son.
Báilese que el baile es vida.
Luego de muertos, no hay son.





































LA BALARITA Y LOS BALLS

Nombre de una antigua danza
nacida del pueblo griego
todavía en auge hoy
en las islas del heleno

archipiélago, y en costas
del Asia menor. Misterio
que recuerda de los jónicos
unos viejos movimientos

que Horacio les reprochara
a doncellas de su tiempo,
vaya a saber si es verdad
esto que ahora les cuento:

pues a pesar de no ser
ese gran poeta en eso
nada exigente en cuestiones
galantes, tilda por ello

a esta danza de lasciva.
No puedo dar fe de ello:
nacido en el siglo veinte,
no fui testigo, por cierto.

Pregúntenle a Margarida,
y les dirá que no miento.
Conozco a la balarita
tan sólo por lo que leo

"Ball del canti". Cataluña
tiene mucho por contarnos.
Es un baile de parejas
en uso para gozarlo

en algunas poblaciones
que hay en Arenys de Mar
en el que llevan en mano
-es digno de destacar-

tanto hombres como damas
con el brazo levantado
un botijito de vidrio;
un "canti", si hay que nombrarlo.
Una flor en el pitorro
grande, y esto hay que contarlo.

La gracia del baile está
en que hombres y mujeres
al danzar al buen compás
de la música, parecen

destrozar el cantarito
de los otros bailadores,
y el que consigue llegar
al final -atención, oye-

con el cantarito intacto
es proclamado el mejor
bailarín de aquella fiesta
que en Catalunya se vio.

Existen en diferentes
poblaciones catalanas
con título semejante
variedades de esta danza,
tan curiosa como el nombre
que le da curiosa gracia.

"Ball del ciri": este baile
ceremonioso y gallardo
es también semilitúrgico.
Como tal fue practicado

en distintas poblaciones
catalanas, y aún ahora
subsiste en Castelltersol
(sobreentiendo Barcelona).

La Casa Consistorial:
frente a ella se lo baila,
y ante las autoridades
en la tarde, hora magna,
entrando al segundo día
de la fiesta mayor. Danzan

en escena seis parejas
simbolizando el traspaso
de administrar los adornos
(ya que fueron encargados)
del altar de San Vicente,
patrón de la Villa el Santo.

"Ball de la mort": Cataluña
hasta hoy ha conservado
en pueblos del Ampurdán
para seguirlo bailando

en todas las procesiones
de Semana Santa. Vese
que también era efectuado
en el siglo diecisiete,

durante el ceremonial
de entrada con toda pompa
que hacían los arzobispos
en la antigua Tarragona.

"Ball de les gitanes". Baile
popular en la comarca
catalana del Vallés.
Tan solamente se baila

los días de Carnaval,
pues es casi una comparsa
carnavalesca. Cuadrilla
que se la observa formada

por muy buenos bailadores
con sus trajes caprichosos,
parejas innumeradas
con un detalle curioso:

acompañadas por otra,
que son el "vell" y la "vella",
símbolos de los ancianos
(por eso el "viejo" y la "vieja"),
jefes de la tribu, hoy
en baile que los recuerda.

Presidiendo la cuadrilla
tenemos al "capità"
llamado "nuvi major"
que, a caballo ha de montar

y preceder. Figurando
la "núvia" en los bailadores,
distinguida de entre todos
por el tocado y las poses
de las figuras del baile,
que tan sólo ella conoce.

Al origen de este baile
se lo cree muy antiguo,
y a pesar de ello, actualmente
se lo baila con cariño.

Es el "Ball de les morratxes"
baile típico de algunas
poblaciones de la costa
de la hermosa Catalunya:

digamos "Canet de Mar",
sin olvidar a "Sant Pol",
recordando con amor
también a "Lloret de Mar".

La "morratxa" es una especie
de cantarito de vidrio
con tres o cuatro pitorros
-para poder distinguirlos-

en la parte superior
y uno mayor en el centro
(¡cuántas cosas, Catalunya,
conservas de tus ancestros!).

Se llena de agua olorosa,
tapándola con un ramo
de flores que van luciendo,
algunas veces, colgando

cintas de varios colores.
Sirve al rociar con su grato
líquido a los espectadores
alcanzando a refrescarlos.

Su origen puede explicarse
en una antigua leyenda,
popular en la comarca,
aunque inverosímil sea

para incrédulos la historia
de lo que leí y narré,
y que data ¡vaya el tiempo!
desde el siglo dieciseis.

Está el "Ball dels cascavells".
Baile en el que sólo danzan
hombres que llevan atadas
en las piernas unas bandas

con cascabeles. Su música
es propia, como es el hábito
amenizar toda fiesta
solemne del calendario
y en las calles y en las plazas
grandiosamente bailarlo.

Covarrubias nos ilustra:
"Los danzantes en las fiestas
y regocijos se ponen
en sartas los cascabeles;
los jarretes de las piernas
al son de instrumento mueven."

Existía ya este baile
(¡mil cinco setenta y nueve!)
según consta en un impreso
que en libros puede leerse,
contando lo popular que era, y debe hoy saberse.

Y hasta el "Ball dels cavallets"
o de "cavallins" llamado
se practica en Catalunya
en tradiciones gozado.

Consiste en un grupo de hombres
que mueven a la figura
de un caballo de cartón,
metidos en la apertura

que realizan en el centro
de un caballito fingido,
al que llevan entre ellos
con los hombros sostenido.

Cubren las extremidades
inferiores del bailante
por medio de una gran tela,
de la gualdrapa imitante
por parecer un caballo
con su jirel infaltable.

Como "Ball d'en Serrallonga",
en Catalunya una danza
conocen por este nombre.
Extensamente parlada

personifica un famoso
bandolero que aparece
(si a la historia se hace caso)
en el siglo diecisiete.

"Ball pla": baile popular
de pareja, se lo danza
en toda la Catalunya
y sus límites rebasa
internándose hasta en Huesca
y Castellón de la Plana.

Sus múltiples variedades
con su música bien propia
hacen que se lo distinga
por el punto de la zona

en que esta danza es bailada,
aunque, la verdad sea dicha,
se trate del mismo baile
y de su música misma:

compuesta en ritmo ternario,
y con dos temas melódicos:
llamada el primero "entrada"
consiste en paseo corto

que habrán de hacer las parejas
al compás de su sonar,
siendo el segundo de ellos
el propiamente a bailar.

"Ballet de Déu": baile típico
popular del catalán,
de carácter más severo
que el que nos brinda el "ball pla",
como que está en consonancia
con el nombre que le dan
y ostenta: baile de Dios,
en castellano será.

Los bailarines se ponen
en fila, mujeres y hombres
separados, y bailando
hacen pasos que conocen,

deslizado suavemente
hacia adelante y atrás
gallardos en su conjunto
y en excelente compás.

Musicalmente su tema
de los demás se distingue,
por su estructura y también
la extensión que se le imprime.

Es de menor duración
el primer tema melódico,
en contraste con los bailes
que en Catalunya conocen

en que la música suele
componerse de dos temas
de ocho compases cada uno.
Éste, tan sólo seis lleva.

"Ball de Quatre", o "de Muntanya".
Esta danza catalana
conocida por el número
con que las parejas bailan

la forman grupos de a dos
parejas en cada grupo,
y éstos son independientes
cuando baila cada uno.

La otra denominación
se debe a que se bailaba
en los pueblos montañeses,
con la figura llamada

"corranda alta": levantando
cada hombre a cada dama,
a tiempo con que la música
el acorde final daba.

"Ballo tondo": es italiano.
Baile antiguo de Cerdeña,
por ser gente generosa
los catalanes lo aprecian.

"Bolangera": divulgado
este baile en Catalunya,
también en Francia lo quieren
formando una clase única:

toda la gama social
que a una sola voz la cantan
cuando a falta de instrumentos
la danza es interpretada
por los propios danzarines
en Francia como en España.

Lleva en su ritmo binario
y en su vivo movimiento
toda la bulangería
su bolangero contento.

¡Qué paciencia, Catalunya,
el trabajo que me das!
Y eso que no hemos bailado
ni el minué ni el contrapàs.

Mario Valdéz
Flores (Buenos Aires), 23-02-2008