MARGARIDA SOLÁ MONTOYA
Mañanas de comarcas que recuerdan
lAs antiguas jornadas de la infancia
paRecen asombrarse en las piruetas
perGeñando mil sueños con nostalgias:
cartAs que has de mostrar cuando las juegues
a las aRtes del tiempo y la distancia
con la dIsposición que tanto tienes
en tanto Deambular a que te entregues
en rudo diApasón que se te debe.
Sabadell guarda el oro de tus sueños
cOn los paisajes claros de tu signo
en Las vicisitudes del espejo
parA que puedas reiterar lo mismo.
Mides la fuerza que en el alma anida
pOrque es tu alma en donde están las fuerzas
coN las que jugarás en el futuro
por Todos los caminos de tu vida,
por tOdos los rincones de tu alma,
y como Yo pensé: cada mañana
me lo plAticarás, querida Marga.
"...Con mi gran cariño dedico este acróstico
a una extraordinaria mujer a quien tuve el
honor y la dicha de conocer y tratar en el
último capítulo de mi vida, y de la cual es
como si la conociera de toda una existencia.
Gracias, Margarida,
por tu amistad y tu cariño..."